Entrevista con Nrisimhananda Dasa

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Nrisimhananda Dasa es de Río de Janeiro (Brasil), y actualmente reside con su esposa en el Ashram Vrajabhumi, donde actúa como presidente.

¿Por qué es tan importante distribuir los libros de Srila Prabhupada?

Los libros siempre registraron la misión de sankirtana de Chaitanya. Rupa Gosvami presentó el humor de Vrindavana en sus libros. La segunda generación de vaishnavas, liderada por Jiva Gosvami, llevó los libros de los gosvamis de Vrindavana a Bengala y, en el camino, hicieron muchos devotos influyente  en la sociedad. Visvanatha Chakravarti solucionó muchas confusiones filosóficas en sus libros en relación a Chaitanya. Baladeva protegió la escuela de los rupanugas escribiendo un comentario del Vedanta-sutra. Bhaktivinoda Thakura recaudó respeto y credibilidad hacia el gaudiya-vaishnavismo con su literatura osada y moderna. En sus libros, Bhaktisiddhanta Sarasvati combatió las desviaciones  filosóficas que amenazaban la salud de nuestra sampradaya. Y Srila Prabhupada dio la conciencia de Krishna a todos los continentes y salvó al mundo con su literatura trascendental.

De alguna manera, el propio Krishna eligió los libros como la pieza más fundamental de Su pasatiempo de entregarse a los caídos en Kali-yuga, y podemos agarrarnos a su distribución como nuestro pasaporte para estos pasatiempos divinos.

¿Cuándo empezaste a distribuir libros?

Antes de conocer por primera vez a un sankirtanero, Maha-guru Dasa, discípulo de Su Santidad Chandramukha Swami, había leído algunos libros de Prabhupada y ya cantaba japa regularmente, pero todavía no frecuentaba un templo con regularidad ni me consideraba miembro de ISKCON. Ese devoto me vendió todos los libros que tenía en aquel momento, y su felicidad y entusiasmo fueron tan grandes que, al día siguiente, decidí experimentar la distribución de libros por mí mismo. A partir de entonces, comencé a reunirme más con los devotos y, tres años después, me uní al grupo de brahmacharis sankirtaneros de Su Santidad Chandramukha Swami.

¿Te gustaría contarnos alguna historia especial que te haya ocurrido mientras distribuías libros?

Cuando distribuíamos sus libros, tuvimos varias oportunidades de experimentar que la filosofía que Prabhupada nos dio es la más avanzada que conoceremos. Sin embargo, las mejores experiencias son las que nos muestran que las personas que no pertenecen al movimiento Hare Krishna también tienen realizaciones sustanciales sobre su relación con Krishna.

Una vez, conocí a un joven doctor en la Universidad de São Paulo que se inspiró mucho con los libros de Srila Prabhupada porque, a pesar de no practicar ninguna religión, le gustaba conocerlas todas y aplicar sus herramientas en el día a día. Me dijo que todavía no conocía la filosofía védica, pero que admiraba la espiritualidad que facilita el encuentro personal con Dios, porque entendía que semejante contacto supera cualquier expectativa proveniente de la caridad y el altruismo materiales, que son todos limitados. Inesperadamente había conocido a alguien que entendía que ofrecer voluntariamente nuestras vidas a Dios es superior a la modalidad de la bondad material, una comprensión que, personalmente, no creo que yo mismo hubiera alcanzado sin la ayuda de Prabhupada. En otra ocasión, mientras distribuía libros en un barrio residencial de Río de Janeiro, una señora católica me animó a continuar con la vida monástica porque, según ella, Dios habita donde hay compasión, pureza, pacifismo, verdad y oración (¡los cuatro principios y el maha-mantra!).

Esos encuentros me ayudan a entender que la Superalma realmente se encuentra en el corazón de todos, que muchas personas están creciendo y avanzando espiritualmente sin siquiera haber oído hablar de nuestra existencia, y que no debería sentirme falsamente orgulloso por ser un devoto de ISKCON, porque por lo visto, existe vida inteligente fuera de nuestro minúsculo planeta institucional.

¿Qué te inspira a distribuir libros? ¿Cuáles son los mayores desafíos en tu servicio?

Lo mismo que me inspira en cualquier otro servicio: ¡Prabhupada!

Sabemos que el sankirtana es el servicio que complace realmente a Prabhupada. Hace unas décadas, Su Santidad Hridayananda Dasa Gosvami incentivaba a los sankirtaneros con el lema: «¡Sankirtana es el verdadero gurupuja!».

No obstante, debemos entender que, ante todo, sankirtana se refiere a la tendencia generosa del alma a repartir y donar cualquier regalo inspirador y placentero que haya recibido. Y podemos, y debemos, realizar cualquier servicio relacionado al sankirtana.

Cuando Su Santidad Jayadvaita Swami visitó Vrajabhumi en el año 2012, en el encuentro anual de los trustees del BBT, dijo que en su época de brahmachari
solo existía un servicio: ¡sankirtana! Y los cocineros también realizaban sankirtana. Meditaban en que su poderoso prasada mantenía a los sankirtaneros satisfechos y nutridos para distribuir muchos libros, y si un visitante aparecía en el templo después de conocer a un sankirtanero, podía sentirse inspirado con la comida y adquirir otro libro para informarse más aún. Los pujaris vestían a las Deidades bellamente para inspirar a los sankirtaneros, para que se sintieran protegidos de la belleza falsa de maya y se inmunizaran contra las distracciones eventuales en su distribución de libros. Y así sucesivamente.

Entonces, si meditamos en la esencia de la distribución de libros, que es predicar krishna-bhakti, podemos realizar cualquier servicio con el que nos identifiquemos o que nos resulte más fácil, totalmente conectados con Prabhupada. Y si, por el contario, distribuimos libros pensando apenas en los números, no seremos sankirtaneros, y solo tendremos contacto con una porción externa de la misión de Prabhupada.

¿Qué le aconsejarías a alguien que se quiere ocupar en sankirtana?

Que lea los libros de Prabhupada diariamente y los considere sus deidades adorables. Bhaktisiddhanta Sarasvati nos explicó que el verdadero gosthyanandi (devoto predicador) es el bhajananandi (devoto que se absorbe en la adoración) que predica.

Alguien puede realizar kirtana durante 24, 36 o 72 horas sin sentir el humor de Chaitanya, porque no ha cultivado su abnegación por una causa mayor. Puede cantar varias ragas (melodías) solo para satisfacer su pequeño ego y ser un falso bhajananandi.

De la misma manera, alguien puede salir durante varios meses seguidos a la calle con una mochila llena de libros, contraer un problema serio en la columna, pasar por deshidrataciones severas y, finalmente, contraer una gastritis, y aun así no ser un gosthyanandi de verdad, porque su prédica es mecánica y sin realizaciones.

Nadie puede dar lo que no posee, y si no amamos los libros de Prabhupada no podemos entusiasmar a los demás a hacer lo mismo. Amar los libros de Prabhupada significa estudiarlos con cariño, atención y frecuencia, hacer de ellos el alimento de nuestro sadhana.

Otro consejo que puedo dar es que Prabhupada nos enseñó que su literatura trascendental es la verdadera panacea para la enfermedad de Kali-yuga. Como buenos farmacéuticos, debemos conocer y considerar a nuestros pacientes antes de prescribirles un medicamento. Esto significa conocer su trasfondo cultural, escuchar sus necesidades y explicarles nuestra filosofía de una manera que les resulte relevante. No ganaremos nada imponiendo un conjunto de reglas y una filosofía étnica a los demás en nombre del sankirtana.

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