Entrevista con Su Santidad Bhakti Bhusana Swami

bhakti bhusana swami

Bhakti Bhusana Swami nació en Alemania, pero pasó su infancia en Chile. Conoció a los devotos en 1968 durante una visita a Alemania. Abrió numerosos templos en Alemania y los antiguos países comunistas. Se trasladó en 1981 a Argentina, colocándose nuevamente en una situación peligrosa, pues este país se encontraba bajo la dictadura militar. Pero Maharaja continuó compartiendo la conciencia de Krishna con las personas de este país a pesar de las amenazas de peligro y los obstáculos.

Carta de Sankirtana: ¿Podría explicarnos qué es el sankirtana y cómo se relaciona con al distribución de libros, por favor?

Bhakti Bhusana Swami: El sankirtana se usa de muchas formas en nuestro movimiento, pero en nuestro movimiento estamos acostumbrados a referirnos a la distribución de libros.

El sankirtana es la actividad principal que tenemos, nuestra actividad básica. Srila Prabhupada decía que si nosotros queremos complacerlo, debemos distribuir sus libros. Complacer a Srila Prabhupada es nuestro elixir. El propio Srila Prabhupada invirtió tanta energía para producir los libros que debemos entender que, como asistentes de Srila Prabhupada, debemos ayudarle a distribuirlos, a hacerlos conocidos a todo el mundo. Porque estos libros son realmente la solución a problemas del mundo. Como nos hemos olvidado de Krishna, la solución es que lo recordemos nuevamente. ¿Y quién puede presentar a Krishna mejor? Srila Prabhupada. Nadie nos presentó a Krishna de manera tan auténtica, tan real, tal como es, como lo hizo Srila Prabhupada.

Entonces nuestro deber como seguidores de nuestro fundador-acarya, es asistir a Prabhupada a difundir este movimiento. Srila Prabhupada decía que la mejor prédica es la distribución de libros, la prédica más directa. Prabhupada está reconociendo esto directamente.

Anteriormente, todo nuestro movimiento estaba organizado alrededor del sankirtana. Todos los devotos antiguos salieron a sankirtana. Recuerdo que en la vieja época solo hacíamos sankirtana. Incluso cuando todavía no teníamos libros, salíamos a cantar Hare Krishna y pasábamos todo el día en la calle, hasta el mediodía, y regresábamos al templo a tomar prasadam, para regresar nuevamente en la tarde a cantar en las calles. Incluso salíamos los sábados a cantar en la zona de clubes nocturnos, una zona bastante peligrosa.

En Alemania primero sólo distriuíamos invitaciones; después comenzamos a producir revistas Back To Godhead en alemán, y finalmente apareció el primer libro, el Sri Isopanisad, que comparado con las impresiones actuales, era una publicación bastante mala, pero era todo lo que teníamos. Cuando algunos de nosotros se volvieron más expertos en distribuir libros, nos fueron enseñando los mantras, y nosotros los leíamos directamente en un papelito. La gente siempre quería ver qué es lo que estábamos leyendo (risas).

Más tarde el sankirtana viajero se volvió nuestra vida. Pocos devotos se quedaban en el templo, tan solo los del programa de bhaktas y los pujaris, y el resto salíamos. Los fines de semana volvíamos y hacíamos un kirtanaextático, y nuevamente volvíamos a salir a la calle, prácticamente vivíamos allí.

Eso nos dio un entrenamiento muy bueno, y nuestra vida era una gran aventura. Cuando uno es joven necesita aventuras, si no se aburre. En los templos donde no hay sankirtana los devotos se aburren. Especialmente los jóvenes, que tienen tanta energía. Así que fue la manera perfecta de ocuparnos: viajábamos por todas partes.

Y durante el transcurso del tiempo los devotos crecieron y debido a los problemas que hubo en algunos lugares, la fe dejó de ser la misma y el sankirtana también se vio afectado. Pero aún así no debemos olvidarnos de que esta es nuestra misión más importante.

Los devotos mayores debemos predicar sankirtana, inspirar a los devotos a continuar con este servicio, debemos mantener nuestra tradición. Debemos inspirar a los devotos a lo mismo. Porque hemos visto que cuando uno hacesankirtana recibe una energía que dura por mucho tiempo, es una experiencia tan profunda que abarca todo y que todos los devotos deberían tener.

Carta de Sankirtana: Usted hablaba de que hace unos años se distribuían más libros que ahora, y nombró una de las causas que la fe se vio afectada. ¿También puede deberse a un cambio social en Iskcon, que los devotos ahora viven mayormente afuera, estudiando y trabajando?

Bhakti Bhusana Swami: También. Es un cambio social y hay cambio en la fe, por todas estas catástrofes que ocurrieron en Iskcon. Esto dejó sus marcas. Acá en Argentina, por ejemplo, hubo un gran problema y tras eso mucho se fueron, y muchos sankirtaneros dejaron su servicio.

Una vez que la fe se pierde, es muy difícil incrementarla nuevamente.

También vemos cambios incluso en mantener los libros de Srila Prabhupada en el centro. Antiguamente estos libros eran todo para los devotos, y si se consultaban otros libros era más para investigación o algo así, pero nada más. Nunca se consultaban otros libros como fuente de inspiración. Los libros de Srila Prabhupada nos dan una visión inteligente, una visión de las cosas tal como son, y cuando los devotos ya no los leen, comienzan con toda clase de ideas y especulaciones.

Carta de Sankirtana: ¿Para usted qué significó la experiencia de distribuir libros en su vida?

Bhakti Bhusana Swami: Fueron los mejores momentos (risas). Era una época en la que todos hacíamos sankirtana, era nuestra vida. Cuando uno sale con los libros está conectado con Srila Prabhupada, y él da la inteligencia para que todo se lleve a cabo. Incluso da esa convicción, esa fe profunda de que no hay nada mejor, y uno realmente siente que está haciendo algo sustancial por Srila Prabhupada.

De esta forma nosotros aprendimos que la prédica nunca es en vano. Aunque sea poca, la prédica es nuestra vida, nuestro elixir.

Una vez, yo recibí una carta de Srila Prabhupada mientras estaba distribuyendo libros. Yo pertenecía a un grupo de devotos que predicaba en los países comunistas. Habíamos ido a Polonia y habíamos tenido un montón de problemas cruzando las fronteras, contrabandeando libros. Todo había sido muy intenso y le escribí a Srila Prabhupada contándole toda la situación. Y cuando él respondió dijo: “Ahora que han entrado los libros, su prédica será exitosa”. Antes sólo íbamos para cantar y predicar, porque teníamos miedo de llevar libros, capaz llevábamos uno o dos. Pero después comenzamos a contrabandear grandes cantidades, y cada vez que cruzábamos las fronteras era tan tenso… Una ansiedad… Y después, cuando Prabhupada escuchaba que habíamos conseguido entrar con libros, derramaba tantas bendiciones.

Así que, al menos así lo veo yo, nuestra vida debe estar basada en los libros de Srila Prabhupada. Nuestras vidas, nuestra prédica, la distribución de los libros, leer los libros, enseñar los libros, ponerlos en lugares públicos, y no dejar pasar ni una oportunidad sin ofrecer los libros.

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